martes, 23 de marzo de 2010

Russell Boyce

Russell Boyce's Profile
Don’t drink the water, even if there is any to drink
Mar 22, 2010 04:05 EDT

Today, March 22 is World Water Day and Reuters photographers in Asia were given an open brief to shoot feature pictures to illustrate it. The only requirement I asked of them is that they included in the captions, the fact that while the Earth is literally covered in water, more than a billion people lack access to clean water for drinking or sanitation. At the same time in China 50 million people are facing drought conditions and water shortages and the two stories seemed to tie in with one another.

Looking at the file today three pictures really stuck home to me as to just how enormous the problem of getting clean water to people in the world is.


A boy swims in the murky waters of Manila Bay March 21, 2010. The Earth is literally covered in water, but more than a billion people lack access to clean water for drinking or sanitation as most water is salty or dirty. March 22 is World Water Day. REUTERS/Cheryl Ravelo


A Hindu devotee wraps his cloth after a ritual dip in the polluted Yamuna river in New Delhi March 21, 2010. The Earth is literally covered in water, but more than a billion people lack access to clean water for drinking or sanitation as most water is salty or dirty. March 22 is World Water Day. REUTERS/Danish Siddiqui


A floating restaurant is stranded in a branch of the Yangtze River in Chongqing Municipality, March 21, 2010. A severe drought across a large swathe of southwest China is now affecting more than 50 million people, and forecasters see no signs of it abating in the short term, state media said on Friday. REUTERS/Stringer
What is obvious from the pictures I have seen people are worried about water; the pollution, its scarcity and its future. March 22 is same day the U.S House of Representatives gave its final approval to President Obama’s healthcare reform. What will it take to get global approval and the necessary motivation for clean water around the globe?

martes, 16 de febrero de 2010

Occidente, Irán y el armamento nuclear

Más allá de esta cuestión, el ministro francés de Defensa, Hervé Morin, consideró que la carrera de Francia para dotarse de la bomba atómica fue "una magnífica epopeya, el símbolo de la constancia de una nación que quería adquirir los medios de su propia soberanía".

¿Lo que hace Irán no es lo mismo entonces? ¿Por qué occidente puede alcanzar su propia soberanía y no quiere que lo hagan los demás? ¿Se llama dominio?

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Iberia y su indiferencia por la vida humana

Carta desde la indignación:

A continuación le narro muy brevemente lo sucedido con Iberia este domingo 6 de diciembre de 2009. Es una clara muestra de la falta de escrúpulos e indiferencia por la vida humana que muestra Iberia. Lo peor es que la sección de reclamaciones sólo es accesible vía electrónica y uno puede exclusivamente reclamara 500 caracteres o, lo que es lo mismo, el equivalente a dos mensajes de texto. Parece una mala broma.

El 6 de diciembre el vuelo IB6347 de Madrid a Guatemala, sale con hora y media de retraso. La explicación peregrina es que la tripulación aún no ha abordado. Más tarde resulta que Barajas no le concede espacio (no sabemos si por el retraso de la tripulación, que quizás se entretuvo con unas cañas). Salir con hora y media de retraso, es clara señal de que vamos a perder la conexión de Guatemala a San Salvador, ya que para dicha escala sólo contábamos con una hora. Es decir, Iberia conoce con un margen de 11 horas y 30 minutos, que es lo que vamos a tardar en llegar a Guatemala, que aproximadamente 50 pasajeros van a perder su conexión. ¿Cuál es su actuación? Sorprendente.

Al aterrizar nos informan de que salgamos rápidamente, pasaporte en mano. Nuestro estrés ve su respuesta en una salita donde un responsable de Iberia nos comunica que hemos perdido la conexión y que nos ofrecen llevarnos por tierra. Ahí empieza el momento álgido de mentiras y engaños: En primer lugar, justifica su oferta aduciendo que no hay más vuelos quizás hasta el miércoles. No podría ser más falsa esa información, ya que al día siguiente hay vuelos de Taca, de Copa haciendo escala en Panamá y de American haciendo escala en Estados Unidos; En segundo lugar, nos ofrece que hagamos el recorrido en bus y, en lugar de eso, nos coloca tres minibuses de estos en los que no hay espacio para las piernas, vamos como sardinas en lata y lo único que nos faltaba era llevar gallinas y cabras con nosotros; en tercer lugar, que era lo único que podía hacer todo esto aceptable, nos hace creer que completaremos el trayecto en dos horas cuarenta y cinco minutos. Yo sabía que eso era imposible, pero quizás en tres horas cuarenta y cinco lo lográramos: se demoró ocho horas.

Lo más grave del asunto es que El Salvador es el país, en situación de no conflicto, con mayor índice de homicidios cada 100,000 habitantes: 65; Guatemala es el segundo país con mayor índice de homicidios cada 100,000 habitantes: 54. La carretera que comunica Guatemala con El Salvador es conocida por su alta peligrosidad, nivel de incidencias (atracos, violaciones y asesinatos) y resulta altamente recomendado no realizar ese tramo en horario nocturno (Naciones Unidas se lo prohíbe a su personal).

Ningún personal de Iberia acompañó el viaje, no pusieron ninguna medida de seguridad para que acompañara el viaje, no informaron a policía ni en Guatemala ni en El Salvador, tampoco a aduanas; es decir, con total dejadez, colocaron a 50 pasajeros en tres mini-buses en situación de absoluta vulnerabilidad, se desentendieron de toda responsabilidad, quebraron todo tipo de normativas acordadas en Varsovia y ratificadas por Iberia y ahora responden a los 500 caracteres de espacio que le dan a uno para los reclamos, explicando que se trató de una dificultad en Barajas y que muchas gracias por confiar en Iberia. Me pregunto cuál habría sido, o cuál será, -porque ayer pude informarme de que es una práctica habitual en Iberia- la responsabilidad penal que tendrá que afrontar la compañía cuando uno de estos buses sea detenido en la carretera y sufra las consecuencias de un ataque.

martes, 3 de febrero de 2009

De por qué Gran Hermano debería ser considerado inconstitucional

CAPÍTULO II.
DE LA PROTECCIÓN CIVIL DEL HONOR, DE LA INTIMIDAD Y DE LA PROPIA IMAGEN.

Artículo Séptimo.

Tendrán la consideración de intromisiones ilegítimas en el ámbito de protección delimitado por el artículo segundo de esta Ley:

    Uno. El emplazamiento en cualquier lugar de aparatos de escucha, de filmación, de dispositivos ópticos o de cualquier otro medio apto para grabar o reproducir la vida íntima de las personas.

    Dos. La utilización de aparatos de escucha, dispositivos ópticos, o de cualquier otro medio para el conocimiento de la vida íntima de las personas o de manifestaciones o cartas privadas no destinadas a quien haga uso de tales medios, así como su grabación, registro o reproducción.

    Tres. La divulgación de hechos relativos a la vida privada de una persona o familia que afecten a su reputación y buen nombre, así como la revelación o publicación del contenido de cartas, memorias u otros escritos personales de carácter íntimo.

    Cuatro. La revelación de datos privados de una persona o familia conocidos a través de la actividad profesional u oficial de quien los revela.

    Cinco. La captación, reproducción o publicación por fotografía, filme, o cualquier otro procedimiento, de la imagen de una persona en lugares o momentos de su vida privada o fuera de ellos, salvo los casos previstos en el artículo octavo, dos.

    Seis. La utilización del nombre, de la voz o de la imagen de una persona para fines publicitarios, comerciales o de naturaleza análoga.

    Siete. Redacción según Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre. La imputación de hechos o la manifestación de juicios de valor a través de acciones o expresiones que de cualquier modo lesionen la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación.

jueves, 31 de julio de 2008

cerebro masculino femenino



tomado de elalmanaque.com

Meeting Fran...

1.1. hay vuelos desde berlin muy baratos a algunos lugares y vuelos desde españa muy baratos a algunos lugares
1.2. los vuelos baratos de berlin ni van a españa ni a ningún lugar al que van los vuelos baratos de españa
1.3. los vuelos baratos de españa ni van a berlín ni a ningún lugar al que van los vuelos baratos de berlín
1.4. ERGO: no son coincidentes y a mí me hacen la vida imposible para ver a Fran!

PD: Fran, si lees esto, hay un vuelo más o menos asequible Berlín-Madrid... (292€)

lunes, 21 de julio de 2008

Miedo 2...

Las escaleras de mi casa cuentan con un sensor que detecta el movimiento. No sé muy bien a quién se le ocurrió poner eso, pero resulta cómodo no tener que andar prendiendo la luz cada vez. Me resulta cómodo a mí y creo que al fantasma que cohabita en mi hogar.

Era sábado por la tarde y se nos había ocurrido que llenar la bañera podría ser una buena idea. Los grifos tienen una disposición particular: el de la izquierda para el agua caliente el de la derecha para la fría y, en medio, una llave que abre o cierra el paso. El sonido estrepitoso de la bañera, cada vez más llena, era la confirmación de una tarde relajada. Hasta que, sorprendentemente, cesó. El silencio se apoderó de la planta de arriba y de la casa entera. ¿Sería que se había acabado el agua? La cisterna, cuando se excede su límite, deja de calentar el agua, ¿será que en su siguiente límite deja de expulsarla? Subí extrañado. Al ver que no salía nada, giré el grifo de la fría al máximo, pero tampoco... Me extraño, porque éste no está vinculado a la cisterna. En ese momento me di cuenta de que "alguien" había cerrado la llave de paso. Pero en esa casa no había nadie más. ¿O sí?

Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, los pelos se me erizaron y los ojos se me volvieron lacrimosos. No había explicación lógica. Giré la llave de paso y bajé nuevamente las escaleras. ¿Y el sensor? Ya lo había visto prenderse en tres ocasiones, sin que aparentemente nadie ni nada estuviera presente. Pensé que tal vez un zancudo, una mariposa, algo... Así que agarré un calcetín y lo lancé, pero la luz no se prendió. Quizás los bichos vuelan cerca del sensor; el siguiente calcetín lo pasó rozando, pero nada...

Nuevamente, miedo.

¿llegaré a ser chino?

Esta mañana he plantado un árbol, por primera vez en mí vida. Ahora no tengo muy claro qué hacer, si seguir con estas líneas hasta que se conviertan en un libro o dejar embarazada a la primera que pase...

Ayer leí: "no hay nada nuevo, salvo lo que se ha olvidado".

jueves, 3 de julio de 2008

miércoles, 2 de julio de 2008

Que el fin del mundo me pille en gallumbos

Para los adictos a las pachecadas, llevo un par de días dignos de ser compartidos al detalle. Sin embargo, el cansancio y la pereza van a convertirlos en vagas descripciones.

A este país, le da por llover, ¡y le da! Eran las 14:00 y yo regresaba de almorzar, parecía que se venían unas gotitas, más gotitas, ¡una tormenta! No veía el momento de salirme del carro y llegar a la oficina. Me cansé de esperar. Una... dos... ¡a correr! Llegué al portón, a la caseta de los vigilantes, bastante mojado. ¿No tienen un paraguas? Claro, tome... y estaban todas las varillas rotas, sin excepción. Más que un paraguas, aquéllo parecía un saco impermeable que conseguía acumular toda el agua para lanzármela en su conjunto por mi espalda, pieranas, pies... ¡Qué horror! Me encontraba en mi despacho, empapado. La fotuna quiso que tuviera una camiseta que decía Rock´N Roll y un par de calcetines de repuesto. Mantuve los pantalones algunos minutos, hasta que decidí esconder mis piernas sólo protegidas por mis gallumbos, debajo de mi mesa. Todo cuanto podía pensar era: como entre alguien en estos momentos...

Se medio secó la ropa y mis niñas tenían partido, así que fuimos al campo. Nuevamente, algún desgraciado nos tiraba cubos de agua desde algún lado sin cesar. Aguanté así la hora que duró el encuentro y salí corriendo al coche. Pusé la calefacción al máximo y me quite todo salvo los gallumbos. Como me pare la policía... Y así llegué a mi nueva casa. Me acabo de mudar y los vecinos no me conocen, aunque si alguno me vio ya habrá comenzado a formarse una imagen. El portón de casa hay que abrirlo manualmente de modo que, en medio de la lluvia, un loco en gallumbos se baja del coche para entrar en su casa.

Al día siguiente, El Salvador sólo necesitaba a Noé para completar el cuadro del diluvio universal. No es que cayera el agua a mares, es que caían océanos enteros. Y ahí estaba yo, regresando a casa. Los coches se apeaban por el camino, incapaces de conducir ante la tempestad. Decidí seguir. Bajando la cuesta que está al lado de casa, vi un 4X4 detenido; no sé si pensé algo, si lo descalifiqué mentalmente o sencillamente lo ignoré, pero seguí bajando. Notaba algún tipo de resistencia; me detuve, intenté adivinar qué era, me acerqué a la luna delantera, pegué la cara, limpie el vidrio con el antebrazo, opté por bajar la ventanilla... ¡estaba enterrando el carro en un metro de agua!

Conseguí sacarlo con la marcha atrás. Llamé a Silvia, que vive por la zona, para ver cómo había conseguido ella llegar a casa. ¿Yo? Regresé temprano, aún no llovía... Pero ahora ¡me está entrando agua en la casa! No sabes lo que es... Esa noticia me inquietó. Recuerden que me acabo de mudar, ergo, ¡todo está en el suelo! Encontré un camino alternativo para llegar a casa; bajé por una calle que más parecía un río, había un carro estacionado al que el agua lo pasaba por un lado, por el otro, por debajo, por encima, todo hacía intuir que se lo iba a llevar en el momento menos esperado. Por fin me encontraba nuevamente ante mi portón. Tenía que bajarme del carro, pero otro río fluía terco entre mi coche y mi casa. Observé mis zapatos, se iban a empapar como los de ayer y no tendría con qué ir a trabajar; los calcetines, ¡también fuera!; el bajo de los pantalones, demasiado largo... ¡a quitárselos! Nuevamente en gallumbos, por segundo día consecutivo...

A saber qué pensarán mis vecinos. Si alguno me observa con atención se lo debe de estar pasando en grande.

miércoles, 18 de junio de 2008

Miedo...

En este país tan particular donde la gente ve y cree de todo, hay personas que defienden convencidas la existencia de presencias, de cuerpos, espíritus, fantasmas o como se los quiera llamar.
Varios de mis colegas de oficina afirman rotundamente haberlos visto en nuestro lugar de trabajo; las apariciones más recurrentes son un hombre con una camisa amarilla y una niña con un vestido blanco.
Hace algún tiempo, cuando estaba con un amigo viendo una película en mi dormitorio, ambos pudimos escuchar cómo golpeaban la puerta de mi habitación. "Tú también lo has oído" me dijo mi amigo, a lo que yo, para tranquilizarlo le dije que era el viento.
Un tiempo después, tumbado en la cama, pude escuchar nuevamente un claro toc toc en la puerta. El miedo se apoderó de mí; decidí que no podía hacer otra cosa que levantarme y abrir. No había nadie.
Aquel hecho quedó en algún rincón de mi memoria, olvidado. Olvidado, junto a las historias de libros movidos, calculadoras que funcionan solas, teclados manejado por manos invisibles, niñas de vestido blanco y hombres de camisa amarilla.
Hoy llegaba de una reunión con el ministro de turismo, a eso de las ocho y media de la tarde, de regreso a la oficina. Muchas de las noches, al salir muy tarde, el último, los guardias de seguridad me preguntan si no me asustó nadie. Ya es rutina y siempre bromeando, les digo que sí, que la niña, que iba de la mano del hombre. Hoy me informaron al entrar tan tarde que no quedaba nadie en la oficina, Está usted solo.
Llegué al edificio, en completa oscuridad. Todas las luces estaban apagadas, la casa estaba sumergida en un manto negro. Prendí la luz de la recepción, subí las gradas hablando por teléfono, me instalé en mi oficina con la idea de recoger los trastos, después de encender las luces del pasillo y de mi despacho, pero al ver que tenía una reunión mañana temprano y algunas cosas pendientes por completar, he agarrado un bolígrafo y me he puesto a escribir en un papel impreso que llevaba varios días esperándome sobre la mesa.
Dejo de rasgar el papel, detengo hasta el más mínimo movimiento de mi cuerpo y sólo puedo escuchar que, de la zona de finanzas, donde hay una máquina de escribir, proviene el sónido de sus teclas; se trata del teclear más nítid que he podido escuchar, plac plac plac, presionadas estrepitosamente y sin pausa, plac plac plac plac plac. ¿Quién puede estar escribiendo, jugando con la máquina? plac plac plac. Con el cuerpo lleno de escalofríos, los ojos lacrimosos, los pelos erizados y los pezones a punto de atravesar cualquier superficie, he apagado el ordenador de un botonazo, plac plac plac plac plac, he agarrado la mochila y he abandonado ese edificio fantasmagórico en el que trabajo cada día y cada noche. Creo que, a partir de hoy, las noches quedan para otro.
Miedo...

Un gran resumen

martes, 20 de mayo de 2008

Sigamos creyendo...

En las predicciones semanales basadas en nuestro signo zodiacal, en los análisis de la personalidad basados en nuestra firma o en nuestro nombre, en el futuro que nos adivinan...

Efecto Forer

El efecto Forer (también llamado falacia de validación personal o el efecto Barnum, por P. T. Barnum) es la observación de que los individuos darán aprobación de alta precisión a descripciones de su personalidad que supuestamente han sido realizadas específicamente para ellos, pero que en realidad son generales y suficientemente vagas como para ser aplicadas a un amplio espectro de gente. El efecto Forer puede proveer una explicación parcial para la aceptación de algunas pseudociencias, tales como la astrología, la grafología y la adivinación del futuro.

En 1948, el psicólogo Bertram R. Forer dio a sus estudiantes un test de personalidad, y luego les dio un análisis de su personalidad, supuestamente basado en los resultados del test. Invitó a cada uno de ellos a evaluar el análisis en una escala de 0 (muy pobre) a 5 (excelente) según se aplicara a ellos: el promedio fue de 4.26. Luego les reveló que a cada estudiante se le había provisto del mismo análisis:

You have a need for other people to like and admire you, and yet you tend to be critical of yourself. While you have some personality weaknesses you are generally able to compensate for them. You have considerable unused capacity that you have not turned to your advantage. Disciplined and self-controlled on the outside, you tend to be worrisome and insecure on the inside. At times you have serious doubts as to whether you have made the right decision or done the right thing. You prefer a certain amount of change and variety and become dissatisfied when hemmed in by restrictions and limitations. You also pride yourself as an independent thinker; and do not accept others' statements without satisfactory proof. But you have found it unwise to be too frank in revealing yourself to others. At times you are extroverted, affable, and sociable, while at other times you are introverted, wary, and reserved. Some of your aspirations tend to be rather unrealistic.

martes, 6 de mayo de 2008

Cuentos ya escritos

C.P. nunca llegó a escribir aquel cuento de la reencarnación consciente; el cuento del hombre que se alimentaba de libros, que conocía todos los cuentos, que había memorizado todos los poemas, que había leído todas las novelas. Sin embargo, en su constante búsqueda de nuevas historias, en su descontrolado afán por adquirir nuevos escritos, sufría de una especie de trastorno que nadie le había diagnosticado y que, de hecho, nadie conocía: había un autor y, más concretamente, un libro, que tenía que comprar ineludiblemente. Cada vez que se cruzaba con la novela, la adquiría, la llevaba a casa como si fuera la primera vez, se sorprendía al encontrarse con la gran pila de libros repetidos y lo almacenaba. Nunca había osado abrirlo. Una noche, tumbado en la cama (él nunca leía acostado), extendió el brazo hacia la mesita de cama. Era costumbre conservar una edición en cada una de las mesitas y el resto en armarios, aunque cualquiera diría que eran inexistentes: él no los veía, no los recordaba y no los leía. Inesperadamente, su mano izquierda apoyo en su torso desnudo la novela fantasma. Aquel día había sido poco común desde el punto de la mañana. Ya cansado, somnoliento, no estaba seguro de lo que estaba haciendo. Empezaba a invadirlo esa sensación confusa que se apodera de uno bajo la protección del cansancio, cuando no se sabe si lo que esta sucediendo lo hemos soñado ya, o lo hemos vivido anteriormente. Algo en el estilo, en el tono, en el fondo, algo, le resultaba familiar. Después de varias páginas, se encontró con una de esas palabras entrecortadas, predecibles, que continuaría al pasar de hoja. Ya no era una lectura en voz baja, ni siquiera un susurro; había pasado a recitar. Nunca llegó a cambiar de página ni a bajar la mirada para continuar la lectura. Conocía, a la perfección, cada una de las letras, de las sílabas, de los párrafos. Siguió narrando, en voz alta, para alguien que no era él mismo, aquella novela que ahora sí, con plena certeza, sabía que había redactado en algún otro momento, en algún otro lugar, en alguna otra vida.

Me causó gracia acordarme de esta historia hace un par de noches, cuando cansado y con necesidad de curar el alma, comencé a seleccionar libros de los estantes que hay a la par de mi cama. Ahí estaban esperando, pacientes, Marx y su predicciones, Whitman y sus poemas, Gandhi y sus reflexiones, Lorca y su ingenio, Carpentier y su magia... Fui seleccionando algunos libros y los coloqué, desordenados, sobre el colchón. Agarré del estante el cuarto y último libro para esa noche: "La casa de Bernarda Alba" y lo dejé junto a los que ya tenía "Reflexiones sobre la no violencia", "Hojas de hierba" y... ¿cómo era posible? ¿La casa de Bernarda Alba? Miré sorprendido el libro que tenía en mis manos y el que estaba sobre la cama: efectivamente, eran el mismo. A pesar de ser prácticamente de lectura obligatoria en el colegio, yo nunca me había enfrentado a él. De hecho, a pesar de ser Lorca un autor universal, nunca había sido parte de mí. No quise revisar si había más copias en la casa. Simplemente, acompañado de esa sensación confusa que lo invade a uno en momentos de agotamiento, cuando no sabe si lo que está sucediendo ya lo ha vivido o soñado, decidí hacer algo inusual: leer un prólogo. Concretamente, aquél que precedía las reflexiones sobre la no violencia de Gandhi.

El ambiente estaba enrarecido, un círculo extraño rodeaba mi cama, un halo de magia parecía impregnarlo todo. No quería leer el libro de Lorca; me daba miedo pasar de página y continuar con la lectura sin necesidad de bajar la vista al libro, conocedor de cada una de las palabras que lo componen, consciente de su autoría en una vida previa. El prólogo no era un ejemplo de buena literatura, pero me mantenía despierto y distraído. No obstante, el último párrafo me tenía reservada una sorpresa: relataba las conversaciones de Gandhi en África del Sur con su carcelero, máxima autoridad, general y filósofo, Jan Christian Smuts, con quien generalmente hablaba de filosofía y poesía, particularmente sobre Walt Whitman. Observé atento, expectante, el triángulo misterioso que conformaban los tres autores sobre mi cama, como si mi subconsciente supiera algo que yo no sabía. Gandhi hablaba de Whitman, que también estaba tendido en la cama, paciente. ¿Qué hacía Lorca, repetido, autor de textos vírgenes para mí, en esta composición tan singular?

Y algo dentro de mí se detuvo; una especie de petrificación, de inquietud, rápidamente sustituida por un sosiego indescriptible. Yo recitaba:

ODA A WALT WHITAN

Por el East River y el Bronx
los muchachos cantaban enseñando sus cinturas,
con la rueda, el aceite, el cuero y el martillo.
Noventa mil mineros sacaban la plata de las rocas
y los niños dibujaban escaleras y perspectivas.

...

Y tú, bello Walt Whitman, duerme a orillas del Hudson
con la barba hacia el polo y las manos abiertas.
Arcilla blanda o nieve, tu lengua está llamando
camaradas que velen tu gacela sin cuerpo.
Duerme, no queda nada.
Una danza de muros agita las praderas
y América se anega de máquinas y llanto.
Quiero que el aire fuerte de la noche más honda
quite flores y letras del arco donde duermes
y un niño negro anuncie a los blancos del oro
la llegada del reino de la espiga.

Federico García-Lorca.