domingo, 4 de julio de 2010

Lo que no se admite

Lo que no se admite

Richard Tillinghast · · · · ·


No se admiten latas de carne, de pasta de tomate,
ni ropa, ni zapatos, ni cuadernos.
Se guardarán en nuestros almacenes de Kerem Shalom
hasta nuevo aviso.
Plátanos, manzanas y caquis sí se admiten en Gaza,
y melocotones y dátiles, y ahora también macarrones
(después de la visita del senador americano).
Son esenciales para el sustento diario.

Pero no los albaricoques, las ciruelas, las uvas,
los aguacates, la mermelada.
Esos son lujos y no se admiten.
No se admite papel para libros de texto.
Los terroristas podrían usarlo para imprimir material subversivo.
¿Y para qué necesitas libros
ahora que las escuelas están en ruinas?

No se admite acero, material de construcción, tubería plástica.
Los terroristas podrían usarlo para
lanzarnos cohetes.
Calabazas y zanahorias, vale, pero nada de golosinas,
ni cerezas, granadas, sandías, cebollas, nada
de chocolate.

Tenemos una lista de tres docenas de productos que sí se admiten
pero no tenemos obligación de hacerla pública.
Esta es la decisión a que llegaron
el coronel Levi, el coronel Rosenzweig y el coronel Segal.
Nuestro lema:
“Ni prosperidad, ni desarrollo, ni crisis humanitaria”.

Se puede pescar en el Mediterráneo
a no más de tres millas de la costa.
Más allá abrimos fuego.
Es muy de lamentar que las aguas estén contaminadas,
con setenta y cinco millones de litros de aguas residuales
al día, al mar,
según la cifra oficial.

Nuestros cohetes cayeron en las depuradoras
y ahora no se admiten piezas de repuesto para repararlas.
En tanto que Hamas nos amenace
no se admite cemento, ni cristal, ni material médico.
Os estamos vigilando desde aviones no tripulados
mientras guisáis lo que haya sobre hogueras
u os vais a acostar
en las ruinas de casas destruidas por granadas de tanque.
Y si vuestros niños no pueden dormirse
porque echan de menos a los muertos en nuestra incursión
o se despiertan llorando, o mojan la cama
en vuestras tiendas provisionales de refugiados,
o gritan del dolor de sus miembros amputados,
es el precio que pagáis por dar cobijo a terroristas.

Dios nos ha dado esta tierra.
Una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra.


Richard Tillinghast (Memphis, Tennessee, 1940) es un poeta norteamericano
que reside actualmente en la República de Irlanda, tras retirarse de la
enseñanza que practicó en Michigan y Harvard, entre otras universidades.
Durante veinte años fue crítico de poesía de la New York Times Book
Review. Para una primera aproximación a su obra se puede consultar
http://www-personal.umich.edu/~rwtill. El poema que traducimos y
reproducimos con su autorización se publicó en The Irish Times el 5 de
junio de 2010.

martes, 11 de mayo de 2010

Elecciones después de un sisteme neo liberal


Esto es un cómic de Gran Bretaña que fácilmente podría aplicarse a todos los países que han aplicado la receta de Friedman, FMI y BM, vaya, el consenso de Washington.

domingo, 9 de mayo de 2010

El Dólar: breve historia

El Dólar: breve historia

En 1535, el hijo de Felipe el Hermoso y de Juana la Loca, quien llega a ser conocido con los nombres de Carlos I Rey de España y Carlos V Emperador de Alemania, ordena que en las recién descubiertas minas de plata en el territorio de lo que hoy es México, se empiece a acuñar una moneda similar a la que se utilizaba en Europa con el nombre de thaler; nombre que es una abreviatura de Joachimsthaler, el valle al norte de Bohemia en el cual se encontraban las minas de plata que proveían el metal para acuñarla.

Los españoles residentes en México cumplieron la orden y acuñaron los thaler. Sin embargo, al no estar familiarizados con la letra “th” sino con su correspondiente sonido “d”, sustituyen las dos letras y bautizan la nueva moneda con el nombre de ‘daler’.

Pero la iniciativa de los acuñadores fue mas allá y -recordando su travesía y su origen- tallan en los daler las dos columnas de Hércules reluciendo contra un horizonte formado por las costas del viejo y el nuevo mundo. Esta efigie estilizada origina la figura de una ‘S’ cruzada por dos barras verticales, la que eventualmente llega a ser el símbolo del daler. Y de la riqueza.

En el primer siglo de acuñación, los daler de plata fluían casi en su totalidad directamente a España. Se calcula que entre 1540 y 1650, en el antiguo reino moro de Granada –en lo que hoy es la provincia de Andalucía, al sur de España- el exceso en la circulación de monedas de plata, generó un aumento en el nivel de precios superior al 600 por ciento,[1] en un mundo donde la inflación era entonces un fenómeno desconocido. Pero a mediados del Siglo XVII, los daler comenzaron a circular también en territorio mexicano. Adam Smith lo relata así: [2]

‘México y Perú, aunque no pueden reputarse por mercados nuevos para la plata, son a lo menos ahora mucho más extensivos que antes... Un suelo fecundo y un clima feliz, la abundancia y baratura de terrenos, circunstancia común a todas las colonias, son ventajas tan grandes que bastan para compensar muchos de los defectos que no puede menos de tener un gobierno que está tan distante... América, pues, es un nuevo mercado para el producto de sus propias minas.’

Pero en las colonias inglesas asentadas al norte de México -sin minas de plata - si algún daler ingresaba a ellas, su contenido de metal era inmediatamente reciclado para fines más prácticos. Por otro lado, desde sus primeros asentamientos, los colonos ingleses habían aprendido a usar como dinero cualquier objeto que se presentará más o menos manejable, incluyendo hojas de tabaco, pieles, sal, conchas y, en años previos a la revolución, el papel.

Fue precisamente la moneda de papel lo que ayudó a financiar la revolución y liberación de Norteamérica. En 1751, Benjamín Franklin viaja a Londres para solicitar a los miembros del Parlamento Inglés que permitiesen a sus colonias de América imprimir moneda, ya que así podrían dejar de depender de los envíos de las libras esterlinas que llegaban tarde, mal o nunca. La petición de Franklin fue diplomáticamente escuchada, antes de ser toscamente negada.

Sin embargo Franklin era un hombre práctico y, antes de retornar a Norteamérica, adquirió la mejor imprenta que su profesión de físico le aconsejaba. Pocos años después, esa imprenta demostró su eficacia al imprimir todos los billetes ‘continental’ requeridos para pagar los gastos de la revolución y liberación de los Estados Unidos.

El éxito de los continental como instrumento revolucionario y su fracaso como instrumento económico, es claramente descrito por el propio Franklin cuando, en 1779 y en plena guerra de independencia, escribía a su amigo Samuel Cooper lo siguiente:[3]

‘Nuestra moneda se ha convertido en una máquina maravillosa: ha cumplido todas sus tareas desde el momento mismo en que la emitimos; con ella pagamos los sueldos y los uniformes de nuestras tropas; nos sirve para comprar municiones y vituallas; y cuando tenemos que imprimir una cantidad mayor, ella misma se paga auto depreciándose.’

La frase ‘no vale un continental’, hasta el día de hoy tiene un tono despectivo en la cultura norteamericana. En efecto, los continental perdieron todo su valor una vez que la revolución iniciada el 4 de julio de 1776 había triunfado. Así, la naciente economía necesitaba de una moneda nueva y confiable.

La necesidad de contar con una nueva moneda, es percibida por Alexander Hamilton, Secretario del Tesoro en el gobierno de George Washington, quien propone y logra que Estados Unidos –con decreto legal suscrito el 4 de abril de 1792- adopte como moneda propia al daler mexicano, que pronto comienza a ser denominado ‘dollar’ bajo la fonética de la lengua inglesa.

La adopción del dólar cumplió una doble función: eliminó la práctica de imprimir moneda indiscriminadamente; y, logró que el mundo se enterará que los Estados Unidos se habían convertido en una nación unida, soberana e independiente.

El dólar de plata sobrevivió hasta comienzos de Siglo XX. El 1 de marzo de 1900, el presidente William MacKinley -que habia declarado la guerra a España- oficialmente decretó que a partir de ese día el valor del dólar dejaba de ser cotizado en plata y comenzaba a ser cotizado en oro.

Ese antecedente sirve para que, poco antes de finalizar la Segunda Guerra Mundial, los países vencedores que se habían reunido en el hotel "Mount Washington", ubicado en un centro vacacional denominado Bretton Woods, decidan, entre otros asuntos, que las futuras transacciones que realicen entre sí los países del mundo occidental, debían efectuarse en dólares y que, a su vez, los Estados Unidos se comprometían a entregar una onza de oro por cada 35 dólares, cuando cualquier país así lo requiriese.

Es decir, internacionalmente se aceptaba el compromiso de hacer funcionar al patrón-oro en todo su esplendor.

La aceptación del dólar como moneda universal se basaba, desde luego, en el reconocimiento de una innegable realidad: la existencia de un país lo suficientemente rico como para que todos crean que esos papeles de color verde –frase de Milton Friedman- en efecto podrían ser cambiados por oro.

Pero como los acuerdos internacionales solo son inviolables hasta que alguien con poder suficiente decide violarlos, el 15 de agosto de 1971, el presidente Nixon anunció que su gobierno había adoptado la medida monetaria más revolucionaria del Siglo XX. La ‘revolución’ consistió en anular el compromiso de pagar con oro el valor del dólar. Así se puso en práctica la receta de algún legendario alquimista, solo que en dirección inversa: el patrón-oro se transformó en patrón-papel.

Los hechos que sucedieron después son bastante conocidos: la emisión de dólares sin respaldo deterioró su cotización frente a otras monedas del Primer Mundo; la inflación mundial, un suceso desconocido hasta ese entonces, amenazó con aprisionar a todo el mundo occidental; se facilitó el financiar e inflar la deuda del tercer mundo; y, la disciplina monetaria quedó sujeta a la voluntad de los gobiernos de turno.

Lo paradójico de esta breve historia es que Europa que ordenó dar vida al dólar, ya dejó de utilizarlo. Mientras que en América Latina -que lo único que hizo fue bautizarlo- la metamorfosis que transformó al dólar de plata, en dólar de oro y en dólar de papel, continua en el dólar de tinta con la que se contabiliza nuestra creciente deuda externa.

[1] La cifra se deduce de: E.J. Hamilton, Treasure & Price Revolution in Spain: 1501-1650, Harvard Economic Studies, Vol. XLIII, 1934.

[2] Smith, Tomo I, Libro I, pags. 267-68.

[3] Tomado de John K. Galbraith, Money, Bantam edition, 1976, pag. 73.

martes, 23 de marzo de 2010

Russell Boyce

Russell Boyce's Profile
Don’t drink the water, even if there is any to drink
Mar 22, 2010 04:05 EDT

Today, March 22 is World Water Day and Reuters photographers in Asia were given an open brief to shoot feature pictures to illustrate it. The only requirement I asked of them is that they included in the captions, the fact that while the Earth is literally covered in water, more than a billion people lack access to clean water for drinking or sanitation. At the same time in China 50 million people are facing drought conditions and water shortages and the two stories seemed to tie in with one another.

Looking at the file today three pictures really stuck home to me as to just how enormous the problem of getting clean water to people in the world is.


A boy swims in the murky waters of Manila Bay March 21, 2010. The Earth is literally covered in water, but more than a billion people lack access to clean water for drinking or sanitation as most water is salty or dirty. March 22 is World Water Day. REUTERS/Cheryl Ravelo


A Hindu devotee wraps his cloth after a ritual dip in the polluted Yamuna river in New Delhi March 21, 2010. The Earth is literally covered in water, but more than a billion people lack access to clean water for drinking or sanitation as most water is salty or dirty. March 22 is World Water Day. REUTERS/Danish Siddiqui


A floating restaurant is stranded in a branch of the Yangtze River in Chongqing Municipality, March 21, 2010. A severe drought across a large swathe of southwest China is now affecting more than 50 million people, and forecasters see no signs of it abating in the short term, state media said on Friday. REUTERS/Stringer
What is obvious from the pictures I have seen people are worried about water; the pollution, its scarcity and its future. March 22 is same day the U.S House of Representatives gave its final approval to President Obama’s healthcare reform. What will it take to get global approval and the necessary motivation for clean water around the globe?

martes, 16 de febrero de 2010

Occidente, Irán y el armamento nuclear

Más allá de esta cuestión, el ministro francés de Defensa, Hervé Morin, consideró que la carrera de Francia para dotarse de la bomba atómica fue "una magnífica epopeya, el símbolo de la constancia de una nación que quería adquirir los medios de su propia soberanía".

¿Lo que hace Irán no es lo mismo entonces? ¿Por qué occidente puede alcanzar su propia soberanía y no quiere que lo hagan los demás? ¿Se llama dominio?

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Iberia y su indiferencia por la vida humana

Carta desde la indignación:

A continuación le narro muy brevemente lo sucedido con Iberia este domingo 6 de diciembre de 2009. Es una clara muestra de la falta de escrúpulos e indiferencia por la vida humana que muestra Iberia. Lo peor es que la sección de reclamaciones sólo es accesible vía electrónica y uno puede exclusivamente reclamara 500 caracteres o, lo que es lo mismo, el equivalente a dos mensajes de texto. Parece una mala broma.

El 6 de diciembre el vuelo IB6347 de Madrid a Guatemala, sale con hora y media de retraso. La explicación peregrina es que la tripulación aún no ha abordado. Más tarde resulta que Barajas no le concede espacio (no sabemos si por el retraso de la tripulación, que quizás se entretuvo con unas cañas). Salir con hora y media de retraso, es clara señal de que vamos a perder la conexión de Guatemala a San Salvador, ya que para dicha escala sólo contábamos con una hora. Es decir, Iberia conoce con un margen de 11 horas y 30 minutos, que es lo que vamos a tardar en llegar a Guatemala, que aproximadamente 50 pasajeros van a perder su conexión. ¿Cuál es su actuación? Sorprendente.

Al aterrizar nos informan de que salgamos rápidamente, pasaporte en mano. Nuestro estrés ve su respuesta en una salita donde un responsable de Iberia nos comunica que hemos perdido la conexión y que nos ofrecen llevarnos por tierra. Ahí empieza el momento álgido de mentiras y engaños: En primer lugar, justifica su oferta aduciendo que no hay más vuelos quizás hasta el miércoles. No podría ser más falsa esa información, ya que al día siguiente hay vuelos de Taca, de Copa haciendo escala en Panamá y de American haciendo escala en Estados Unidos; En segundo lugar, nos ofrece que hagamos el recorrido en bus y, en lugar de eso, nos coloca tres minibuses de estos en los que no hay espacio para las piernas, vamos como sardinas en lata y lo único que nos faltaba era llevar gallinas y cabras con nosotros; en tercer lugar, que era lo único que podía hacer todo esto aceptable, nos hace creer que completaremos el trayecto en dos horas cuarenta y cinco minutos. Yo sabía que eso era imposible, pero quizás en tres horas cuarenta y cinco lo lográramos: se demoró ocho horas.

Lo más grave del asunto es que El Salvador es el país, en situación de no conflicto, con mayor índice de homicidios cada 100,000 habitantes: 65; Guatemala es el segundo país con mayor índice de homicidios cada 100,000 habitantes: 54. La carretera que comunica Guatemala con El Salvador es conocida por su alta peligrosidad, nivel de incidencias (atracos, violaciones y asesinatos) y resulta altamente recomendado no realizar ese tramo en horario nocturno (Naciones Unidas se lo prohíbe a su personal).

Ningún personal de Iberia acompañó el viaje, no pusieron ninguna medida de seguridad para que acompañara el viaje, no informaron a policía ni en Guatemala ni en El Salvador, tampoco a aduanas; es decir, con total dejadez, colocaron a 50 pasajeros en tres mini-buses en situación de absoluta vulnerabilidad, se desentendieron de toda responsabilidad, quebraron todo tipo de normativas acordadas en Varsovia y ratificadas por Iberia y ahora responden a los 500 caracteres de espacio que le dan a uno para los reclamos, explicando que se trató de una dificultad en Barajas y que muchas gracias por confiar en Iberia. Me pregunto cuál habría sido, o cuál será, -porque ayer pude informarme de que es una práctica habitual en Iberia- la responsabilidad penal que tendrá que afrontar la compañía cuando uno de estos buses sea detenido en la carretera y sufra las consecuencias de un ataque.

martes, 3 de febrero de 2009

De por qué Gran Hermano debería ser considerado inconstitucional

CAPÍTULO II.
DE LA PROTECCIÓN CIVIL DEL HONOR, DE LA INTIMIDAD Y DE LA PROPIA IMAGEN.

Artículo Séptimo.

Tendrán la consideración de intromisiones ilegítimas en el ámbito de protección delimitado por el artículo segundo de esta Ley:

    Uno. El emplazamiento en cualquier lugar de aparatos de escucha, de filmación, de dispositivos ópticos o de cualquier otro medio apto para grabar o reproducir la vida íntima de las personas.

    Dos. La utilización de aparatos de escucha, dispositivos ópticos, o de cualquier otro medio para el conocimiento de la vida íntima de las personas o de manifestaciones o cartas privadas no destinadas a quien haga uso de tales medios, así como su grabación, registro o reproducción.

    Tres. La divulgación de hechos relativos a la vida privada de una persona o familia que afecten a su reputación y buen nombre, así como la revelación o publicación del contenido de cartas, memorias u otros escritos personales de carácter íntimo.

    Cuatro. La revelación de datos privados de una persona o familia conocidos a través de la actividad profesional u oficial de quien los revela.

    Cinco. La captación, reproducción o publicación por fotografía, filme, o cualquier otro procedimiento, de la imagen de una persona en lugares o momentos de su vida privada o fuera de ellos, salvo los casos previstos en el artículo octavo, dos.

    Seis. La utilización del nombre, de la voz o de la imagen de una persona para fines publicitarios, comerciales o de naturaleza análoga.

    Siete. Redacción según Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre. La imputación de hechos o la manifestación de juicios de valor a través de acciones o expresiones que de cualquier modo lesionen la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación.

jueves, 31 de julio de 2008

cerebro masculino femenino



tomado de elalmanaque.com

Meeting Fran...

1.1. hay vuelos desde berlin muy baratos a algunos lugares y vuelos desde españa muy baratos a algunos lugares
1.2. los vuelos baratos de berlin ni van a españa ni a ningún lugar al que van los vuelos baratos de españa
1.3. los vuelos baratos de españa ni van a berlín ni a ningún lugar al que van los vuelos baratos de berlín
1.4. ERGO: no son coincidentes y a mí me hacen la vida imposible para ver a Fran!

PD: Fran, si lees esto, hay un vuelo más o menos asequible Berlín-Madrid... (292€)

lunes, 21 de julio de 2008

Miedo 2...

Las escaleras de mi casa cuentan con un sensor que detecta el movimiento. No sé muy bien a quién se le ocurrió poner eso, pero resulta cómodo no tener que andar prendiendo la luz cada vez. Me resulta cómodo a mí y creo que al fantasma que cohabita en mi hogar.

Era sábado por la tarde y se nos había ocurrido que llenar la bañera podría ser una buena idea. Los grifos tienen una disposición particular: el de la izquierda para el agua caliente el de la derecha para la fría y, en medio, una llave que abre o cierra el paso. El sonido estrepitoso de la bañera, cada vez más llena, era la confirmación de una tarde relajada. Hasta que, sorprendentemente, cesó. El silencio se apoderó de la planta de arriba y de la casa entera. ¿Sería que se había acabado el agua? La cisterna, cuando se excede su límite, deja de calentar el agua, ¿será que en su siguiente límite deja de expulsarla? Subí extrañado. Al ver que no salía nada, giré el grifo de la fría al máximo, pero tampoco... Me extraño, porque éste no está vinculado a la cisterna. En ese momento me di cuenta de que "alguien" había cerrado la llave de paso. Pero en esa casa no había nadie más. ¿O sí?

Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, los pelos se me erizaron y los ojos se me volvieron lacrimosos. No había explicación lógica. Giré la llave de paso y bajé nuevamente las escaleras. ¿Y el sensor? Ya lo había visto prenderse en tres ocasiones, sin que aparentemente nadie ni nada estuviera presente. Pensé que tal vez un zancudo, una mariposa, algo... Así que agarré un calcetín y lo lancé, pero la luz no se prendió. Quizás los bichos vuelan cerca del sensor; el siguiente calcetín lo pasó rozando, pero nada...

Nuevamente, miedo.

¿llegaré a ser chino?

Esta mañana he plantado un árbol, por primera vez en mí vida. Ahora no tengo muy claro qué hacer, si seguir con estas líneas hasta que se conviertan en un libro o dejar embarazada a la primera que pase...

Ayer leí: "no hay nada nuevo, salvo lo que se ha olvidado".

jueves, 3 de julio de 2008

miércoles, 2 de julio de 2008

Que el fin del mundo me pille en gallumbos

Para los adictos a las pachecadas, llevo un par de días dignos de ser compartidos al detalle. Sin embargo, el cansancio y la pereza van a convertirlos en vagas descripciones.

A este país, le da por llover, ¡y le da! Eran las 14:00 y yo regresaba de almorzar, parecía que se venían unas gotitas, más gotitas, ¡una tormenta! No veía el momento de salirme del carro y llegar a la oficina. Me cansé de esperar. Una... dos... ¡a correr! Llegué al portón, a la caseta de los vigilantes, bastante mojado. ¿No tienen un paraguas? Claro, tome... y estaban todas las varillas rotas, sin excepción. Más que un paraguas, aquéllo parecía un saco impermeable que conseguía acumular toda el agua para lanzármela en su conjunto por mi espalda, pieranas, pies... ¡Qué horror! Me encontraba en mi despacho, empapado. La fotuna quiso que tuviera una camiseta que decía Rock´N Roll y un par de calcetines de repuesto. Mantuve los pantalones algunos minutos, hasta que decidí esconder mis piernas sólo protegidas por mis gallumbos, debajo de mi mesa. Todo cuanto podía pensar era: como entre alguien en estos momentos...

Se medio secó la ropa y mis niñas tenían partido, así que fuimos al campo. Nuevamente, algún desgraciado nos tiraba cubos de agua desde algún lado sin cesar. Aguanté así la hora que duró el encuentro y salí corriendo al coche. Pusé la calefacción al máximo y me quite todo salvo los gallumbos. Como me pare la policía... Y así llegué a mi nueva casa. Me acabo de mudar y los vecinos no me conocen, aunque si alguno me vio ya habrá comenzado a formarse una imagen. El portón de casa hay que abrirlo manualmente de modo que, en medio de la lluvia, un loco en gallumbos se baja del coche para entrar en su casa.

Al día siguiente, El Salvador sólo necesitaba a Noé para completar el cuadro del diluvio universal. No es que cayera el agua a mares, es que caían océanos enteros. Y ahí estaba yo, regresando a casa. Los coches se apeaban por el camino, incapaces de conducir ante la tempestad. Decidí seguir. Bajando la cuesta que está al lado de casa, vi un 4X4 detenido; no sé si pensé algo, si lo descalifiqué mentalmente o sencillamente lo ignoré, pero seguí bajando. Notaba algún tipo de resistencia; me detuve, intenté adivinar qué era, me acerqué a la luna delantera, pegué la cara, limpie el vidrio con el antebrazo, opté por bajar la ventanilla... ¡estaba enterrando el carro en un metro de agua!

Conseguí sacarlo con la marcha atrás. Llamé a Silvia, que vive por la zona, para ver cómo había conseguido ella llegar a casa. ¿Yo? Regresé temprano, aún no llovía... Pero ahora ¡me está entrando agua en la casa! No sabes lo que es... Esa noticia me inquietó. Recuerden que me acabo de mudar, ergo, ¡todo está en el suelo! Encontré un camino alternativo para llegar a casa; bajé por una calle que más parecía un río, había un carro estacionado al que el agua lo pasaba por un lado, por el otro, por debajo, por encima, todo hacía intuir que se lo iba a llevar en el momento menos esperado. Por fin me encontraba nuevamente ante mi portón. Tenía que bajarme del carro, pero otro río fluía terco entre mi coche y mi casa. Observé mis zapatos, se iban a empapar como los de ayer y no tendría con qué ir a trabajar; los calcetines, ¡también fuera!; el bajo de los pantalones, demasiado largo... ¡a quitárselos! Nuevamente en gallumbos, por segundo día consecutivo...

A saber qué pensarán mis vecinos. Si alguno me observa con atención se lo debe de estar pasando en grande.

miércoles, 18 de junio de 2008

Miedo...

En este país tan particular donde la gente ve y cree de todo, hay personas que defienden convencidas la existencia de presencias, de cuerpos, espíritus, fantasmas o como se los quiera llamar.
Varios de mis colegas de oficina afirman rotundamente haberlos visto en nuestro lugar de trabajo; las apariciones más recurrentes son un hombre con una camisa amarilla y una niña con un vestido blanco.
Hace algún tiempo, cuando estaba con un amigo viendo una película en mi dormitorio, ambos pudimos escuchar cómo golpeaban la puerta de mi habitación. "Tú también lo has oído" me dijo mi amigo, a lo que yo, para tranquilizarlo le dije que era el viento.
Un tiempo después, tumbado en la cama, pude escuchar nuevamente un claro toc toc en la puerta. El miedo se apoderó de mí; decidí que no podía hacer otra cosa que levantarme y abrir. No había nadie.
Aquel hecho quedó en algún rincón de mi memoria, olvidado. Olvidado, junto a las historias de libros movidos, calculadoras que funcionan solas, teclados manejado por manos invisibles, niñas de vestido blanco y hombres de camisa amarilla.
Hoy llegaba de una reunión con el ministro de turismo, a eso de las ocho y media de la tarde, de regreso a la oficina. Muchas de las noches, al salir muy tarde, el último, los guardias de seguridad me preguntan si no me asustó nadie. Ya es rutina y siempre bromeando, les digo que sí, que la niña, que iba de la mano del hombre. Hoy me informaron al entrar tan tarde que no quedaba nadie en la oficina, Está usted solo.
Llegué al edificio, en completa oscuridad. Todas las luces estaban apagadas, la casa estaba sumergida en un manto negro. Prendí la luz de la recepción, subí las gradas hablando por teléfono, me instalé en mi oficina con la idea de recoger los trastos, después de encender las luces del pasillo y de mi despacho, pero al ver que tenía una reunión mañana temprano y algunas cosas pendientes por completar, he agarrado un bolígrafo y me he puesto a escribir en un papel impreso que llevaba varios días esperándome sobre la mesa.
Dejo de rasgar el papel, detengo hasta el más mínimo movimiento de mi cuerpo y sólo puedo escuchar que, de la zona de finanzas, donde hay una máquina de escribir, proviene el sónido de sus teclas; se trata del teclear más nítid que he podido escuchar, plac plac plac, presionadas estrepitosamente y sin pausa, plac plac plac plac plac. ¿Quién puede estar escribiendo, jugando con la máquina? plac plac plac. Con el cuerpo lleno de escalofríos, los ojos lacrimosos, los pelos erizados y los pezones a punto de atravesar cualquier superficie, he apagado el ordenador de un botonazo, plac plac plac plac plac, he agarrado la mochila y he abandonado ese edificio fantasmagórico en el que trabajo cada día y cada noche. Creo que, a partir de hoy, las noches quedan para otro.
Miedo...

Un gran resumen