¿Cuándo se ha visto un blog con una periodicidad de tres meses? Lo cierto es que llego a sentir hasta vergüenza, pero lo había advertido: desconozco la virtud de la constancia. Voy a tratar de que, en lo sucesivo, las publicaciones tengan una mayor frecuencia. Puede que para ello eche mano de escritos que el polvo ha acompañado más que mi memoria, pero si aún los conservo, por algo será. Lo más probable es que se trate de concesiones que uno se hace a sí mismo, pero también ese aspecto del trato a uno mismo es necesario.
Para ser totalmente sincero, sólo he entrado al blog para probar qué sucede cuando uno lo elimina. Han accedido al blog de una amiga y se lo han eliminado, así que quería jugar a prueba y error con el mío. Pero he visto entonces que alguien me invitaba a que siguiera ocupando un espacio en este cyber-mundo y puede que la idea no sea tan mala después de todo.
Hoy no lo voy a hacer, pero prometo que en los días venideros voy a dedicar algo de mi tiempo a relatar la magia que encierra Tikal en libertad, el sentimiento de felicidad, desorientación y vértigo que uno siente cuando se asoma ante el precipicio del fin del mundo en Tierra del Fuego, los conflictos que uno siente al trabajar en aquello que realmente cree, dentro de un marco pre-establecido que no necesariamente obedece a su criterio, los sentimientos encontrados al formar parte de una de tantas "nuevas familias" en las que el divorcio es la rutina y los hermanos se cuentan por mitades para no llamarlos hermanastros, la dicha que uno siente al compartir unos días con su amigo del alma y la tristeza al llegar la hora de su partid, etc.
En definitiva, así como mis líneas previas anunciaban relatos intermitentes, éstas pregonan cierta apertura al abismo de mi yo más profundo. Me despido con unas líneas que regalé a Chelita, cuyo blog fue eliminado:
¿Cuántas gotas hay en una gota de rocío?
¿Cuántas gotas de rocío en una lágrima?
¿Cuántas lágrimas en una gota de sangre?
¿Cuánta sangre derramada en una guerra?
¿Cuántas personas que lloran en silencio?
Con esta segunda carta de presentación-disculpas me despido. Futuros textos responderán al espacio abierto mediante estas líneas.
Para ser totalmente sincero, sólo he entrado al blog para probar qué sucede cuando uno lo elimina. Han accedido al blog de una amiga y se lo han eliminado, así que quería jugar a prueba y error con el mío. Pero he visto entonces que alguien me invitaba a que siguiera ocupando un espacio en este cyber-mundo y puede que la idea no sea tan mala después de todo.
Hoy no lo voy a hacer, pero prometo que en los días venideros voy a dedicar algo de mi tiempo a relatar la magia que encierra Tikal en libertad, el sentimiento de felicidad, desorientación y vértigo que uno siente cuando se asoma ante el precipicio del fin del mundo en Tierra del Fuego, los conflictos que uno siente al trabajar en aquello que realmente cree, dentro de un marco pre-establecido que no necesariamente obedece a su criterio, los sentimientos encontrados al formar parte de una de tantas "nuevas familias" en las que el divorcio es la rutina y los hermanos se cuentan por mitades para no llamarlos hermanastros, la dicha que uno siente al compartir unos días con su amigo del alma y la tristeza al llegar la hora de su partid, etc.
En definitiva, así como mis líneas previas anunciaban relatos intermitentes, éstas pregonan cierta apertura al abismo de mi yo más profundo. Me despido con unas líneas que regalé a Chelita, cuyo blog fue eliminado:
¿Cuántas gotas hay en una gota de rocío?
¿Cuántas gotas de rocío en una lágrima?
¿Cuántas lágrimas en una gota de sangre?
¿Cuánta sangre derramada en una guerra?
¿Cuántas personas que lloran en silencio?
Con esta segunda carta de presentación-disculpas me despido. Futuros textos responderán al espacio abierto mediante estas líneas.